Thorn entrecerró los ojos. —Sin ánimo de ofender, pero no socializo. —Su acento sureño le daba una voz encantadora a pesar de su actitud fría.
Lonnie se encogió de hombros. —No te preocupes, yo también tiendo a ser un solitario—.
—Eso he oído.—
—Thorn, estás excusado por ahora.
Él arqueó la ceja. —¿Señora?—
—Los detalles de la misión han sido registrados, pero permanecen en la sede. Es posible que necesitemos sus servicios—.
—Sí, señora. —Miró a Katya, que lo miró con enojo. Thorn se burló de e