Mary puso los ojos en blanco y se rió. —Sí, mamá. —Salió por la parte de atrás y se metió en el callejón que la llevó directamente a una pequeña tienda de vudú escondida, Bernard's Authentic Voodoo Store. Las cortinas negras en lugar de escaparates con muñecos u otros artefactos vudú le daban un aire espeluznante de no entrar. No había señales de que estuvieran abiertos. Miró su móvil para comprobar el nombre y la dirección. No era muy acogedor, pero era lo que buscaba.
Mary respiró hondo y lla