Las decisiones más importantes rara vez se anuncian.
No llegan con claridad ni con certeza.
Se forman en silencio, en pequeñas inclinaciones internas que, poco a poco, terminan definiendo una dirección inevitable.
Eso era lo que le estaba ocurriendo a Esmeralda.
No había dicho nada en voz alta. No había tomado una postura explícita. No había elegido un lado de forma consciente. Pero dentro de ella, algo ya se estaba moviendo.
Y ese movimiento…
no era neutral.
Desde la conversación anteri