La Provincia de Aurelia amaneció arropada por un sol radiante que disipó, por primera vez en años, la densa neblina gris e industrial que solía estancarse sobre las aguas del golfo. Los titulares de los principales diarios de la capital y las cadenas de televisión nacional no hablaban de otra cosa: la disolución voluntaria del consorcio más influyente del territorio era un hito histórico sin precedentes. Los analistas políticos y financieros más experimentados intentaban descifrar la maniobra e