~ARTEM~
—¿Qué? —murmuré, todavía sin comprender si acaso había escuchado mal—. ¿Tienes un hijo?
No necesité mucho para entender que aquello que Herminia había estado a punto de contarme días atrás era precisamente esto.
Ella asintió, ahogándose con su propio llanto.
—Sí —sollozó—. Pero hasta ahora pensaba que estaba muerto.
Fruncí el ceño.
—¿Cómo? ¿Qué fue lo que sucedió?
Mina respiró hondo, se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y tardó unos segundos en encontrar la voz.
—Me en