~MINA~
El teléfono sobre la mesita de noche comenzó a timbrar justo cuando estaba acomodándome mejor entre las almohadas para continuar viendo la novela que llevaba siguiendo desde hacía dos días.
Bajé un poco el volumen del televisor y estiré la mano para agarrar el aparato. Miré la pantalla, pero no reconocí el número. Aun así, respondí y llevé el teléfono al oído.
—¿Bueno?
—¿Por qué respondes el teléfono?
Fruncí el ceño y durante un segundo me quedé escuchando aquella voz profunda, tratando