Me dirigí inmediatamente a nuestra habitación, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un baño reparador o simplemente descansaba. La verdad es que temía dormir, temiendo ser arrastrada a otra sesión de tortura por las sombras. Cada vez que cerraba los ojos, mi alma resonaba en desespero, experimentando ese dolor insoportable, era simplemente abrumador.
Suspiré profundamente al cerrar la puerta con llave, permitiéndome el lujo de sumergirme en la bañera llena de sales perfumadas. Me dejé hundir