Mundo ficciónIniciar sesiónLos dragones no negocian. Toman lo que quieren y queman el resto.
Raziel se alzaba ante ellos con una presencia que convertía el aire mismo en algo denso y cargado de poder. Sus ojos dorados, fijos en Aria, la estudiaban como un depredador evalúa a su presa, calculando cada movimiento, cada respiración. La transformación había sido perfecta: dos metros de altura, músculos definidos bajo piel bronceada, pero conservando esa cualidad sobrenatural







