Mundo de ficçãoIniciar sessãoPasó un domingo.
Un domingo normal, de esos que Camilo no sabía que existían. Valentina se levantó a las nueve, hizo café, puso música en la cocina y empezó a hacer arepas sin que nadie se lo pidiera. Camilo bajó a las nueve y media con el pelo revuelto y se sentó en la barra a mirarla cocinar con la concentración de un hombre que está memorizando algo importante.
---Deja de mirarme as&iac







