Capítulo 79. El peso del alma y las voces de la mente
El hombre no se intimidó ante sus palabras, sucedió lo contrario, se acercó más a ella, era como si su olor lo hipnotizara y fuera una especie de imán para atraerlo.
—Quiero repetir nuestro encuentro, aunque esta vez sin juguetes, látigos, solo tú y yo… quiero estar solo contigo Blake, siento que cada día me estoy enamorando más de ti… al punto que estoy a punto de enloquecer, no puedo dejar de pensar en ti —intentó acercar su nariz al cuerpo de la chica, quería olerla, impregnarse de su olor,