Capítulo 34. Hadassa
Ethan la vio con los ojos inyectados de sangre, parecía que en cualquier momento la destrozaría, emanaba un aura peligrosa, como la desprendida de un depredador a punto de abalanzarse en contra de su presa, apretó los puños con rabia apenas contenida.
—¿Qué haces aquí? —siseó rechinando los dientes.
—¿Por qué esa actitud? ¿Te parece que esa es la forma de recibir a tu esposa, a quién tienes un par de días sin ver? —expresó ella en tono de reproche, colocando la mano en su cintura.
—De verdad