Nunca lo había visto así. Siempre era tranquilo y controlado. ¿Qué demonios estaba pasando?
Dejé mi bolso en el suelo y me acerqué lentamente a él.
—Sí, soy yo. Vamos adentro.
Por mucho que odiara aquello, lo animé a seguirme.
Pasé uno de sus brazos sobre mis hombros y me golpeó de inmediato el fuerte olor a alcohol. Esto no era lo que esperaba.
Estaba completamente borracho.
Me costó llevarlo hasta su habitación en aquel estado de semiinconsciencia. Lo empujé suavemente sobre la cama y levanté