28. Sin salida de los secretos
¿Alguien habrá escuchado sus gritos y sus quejas? Su cuerpo está entumecido en el suelo y si la posibilidad de tener un hijo en su vientre no fuese una completa mentira, Angelina estaría perdiendo la cordura por completo.
Con la ayuda de sus manos se levanta del suelo, a tropezones, pero logra ponerse de pie cuando Gabriel comienza a rodear la mesa con indiferencia, como si ella no estuviera allí, como si no la hubiese tirado al suelo para herirla.
Angelina tiene que toser a pasos tambaleantes