29. Un embrujo hechizante
—¡Cállate! Cállate, Gabriel. No hables más —y se zafa del agarre de Gabriel para tambalearse hacia la ventana—, ¿Por qué me dices esto? ¿¡Qué es todo?! ¿De qué estás hablando…?
—Creeme, no soy quién a quién debes preguntarle. Sino a tu familia, pero para este momento todo el mundo debe estar sospechando de que tú eres…—Gabriel vuelve a acercarse hacia Angelina con tal de tomar sus brazos una vez más para acariciarlos—, el mayor fraude de la familia De Santis.
—Por Dios…
—Y que Genoveva sólo…uti