113. Una pista para hundir a la oscuridad
—Ya está dormido…
Angelina expresa. Está de brazos cruzados mientras observa detenidamente a Gianluca boca abajo en los brazos de las nubes soñando ya como un ángel, el ángel que ya ha llegado a su vida para cambiar por completo su rumbo y su destino. Un destino atado al hombre que suavemente deja su mano en su cintura y se acerca a besar su cuello de manera delicada, tanta, que envía ese escalofrío inevitable por todo su cuerpo solo para que se forme una sonrisa pequeña en el rostro de Angelin