Aaron no se apartó de mí cuando termino con nuestro beso, cogió mi brazo haciendo que lo siguiera hasta nuestro dormitorio, cerrando la puerta cuando entramos, sin soltar mi brazo me tiró encima de la cama girando mi cuerpo quedando de espaldas a él, arrancando mis bragas
— Ahora sabrás quien es tu marido — me dijo enfadado
— No quiero saber nada de ti, vete al diablo, ¿Quieres una puta? la tienes cuidando de tu hijo, úsala a ella, yo me marcho de tu lado, no me busques Aaron y déjame en paz, ¿