— Venga Aaron, átame, pegame y follame, no sabes cuanto te deseo — le decía Denise, lamiendo los labios de mi marido
— Largate a tu dormitorio, estoy casado y amo a mi esposa, no me la voy a jugar con ella por un capricho tuyo, déjame tranquilo Denise — escuche decir a mi marido
— Aaron yo te amo, hazme tuya solo una vez, me gustaría sentir tu furia en el látigo azotando mi duro trasero ¿no te gusto? mirame y dime si te disgusta mi desnudo cuerpo — le dijo Denise, fijandome que en verdad estaba