Nos marchamos Aaron y yo hacia el garage, obligandome él a subir a su coche, ya que yo no deseaba irme sin tener a mi bebe en mis brazos, deseaba volver con mi hijo, pero Aaron no me dejo, Nada más llegar a su casa, Sofía salió de la cocina, abrazandome teniendo lagrimas en sus ojos
— Mi niña ¿cómo estás? — me pregunto
— Sofía ya hablaremos, ahora tengo que hablar con mi mujer — comentó Aaron
Sin soltar mi brazo, mi marido me llevó hasta el cuarto prohibido, donde empezó mi abandono de mi casa