—¿Segura que no quieres que te acompañe?
Ruedo los ojos cuando escucho por enésima vez la pregunta de Renzo.
—Estaré bien con Bianca. Solo iremos por el vestido para esta noche.
Está de pie, en medio del salón del departamento y me mira con escepticismo. El collarín se fue hace unos días y sus dolencias están casi olvidadas.
Esta noche se va a llevar a cabo la cena de aniversario de los padres de Renzo. Y, no tenía nada para la ocasión. Así que, Bianca se ofreció a ayudarme. Además, iríamos por