Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa sala más allá de la puerta blindada se reveló en fragmentos bajo el haz de las linternas. No era el laboratorio que esperaban, ni el arsenal que temían. Era algo peor: un archivo viviente de la desesperación humana.
Mei avanzó primero, su rifle barriendo cada rincón mientras sus botas resonaban contra el suelo de metal pulido. Las paredes estaban cubiertas de monitores apagados, docenas de ellos formando un mosaico de pantallas negras







