Mundo ficciónIniciar sesiónEl cronómetro holográfico marcaba treinta y cuatro minutos cuando Irina comenzó a convulsionar.
No era el temblor violento de un ataque epiléptico. Era algo más preciso, más mecánico. Como si cada músculo de su cuerpo respondiera a comandos invisibles programados décadas atrás por un hombre que había previsto este momento exacto.
—El código se está liberando —anunció Mei







