Mundo ficciónIniciar sesiónLa sangre de Mikhail aún manchaba el suelo de mármol cuando Anastasia cayó de rodillas junto al cuerpo de su hermano. Dieciséis años. La más joven de los trece. Tres minutos atrás había conocido a un hermano cuya existencia desconocía. Ahora lloraba sobre su cadáver mientras el resto observaba con la parálisis que produce lo inevitable.
—Uno de ocho mil millones —dijo Nadia, su voz tan desprovista







