Capítulo 44 —PARTE DOS.
El muelle viejo estaba en el extremo norte de la isla, abandonado hace años después de que papá construyera uno nuevo más cerca de la casa principal. Era escondido, privado, el lugar perfecto para conversaciones que no querías que nadie escuchara. Sofía llegó primero, sentándose en el borde del muelle con las piernas colgando sobre el agua turquesa. El sol estaba bajando, pintando el cielo en tonos de naranja y rosa que habrían sido románticos en cualquier otra circunstancia. Escuchó los pasos