—Oh Dios!
Exclama la chica asustada después de escuchar como todo cae al piso y las miradas inquisidoras sobre ella haciéndola sentir el peso de sus actos.
–Perdón señorita, perdón, me tropecé.
Pide el chico mientras, los asistentes miran que sucedió, Francis con su pañuelo trata de secar a Vanessa que muere de vergüenza, todos los ojos están puestos en ella mirándola como un bicho raro, una especie fuera de este mundo.
El líquido que ha mojado su atuendo le juega una mala pasada pegando la t