En el medio…había dos hombres.
No podía verlos desde donde estaba, pero conocía ese lugar como conocía el cuerpo de mi gatita.
—Peleando —gruñí, volviéndome para encarar la voz.
Los ojos del hombre se abrieron de par en par al verme. Era más bajo que yo, pero su cuerpo estaba repleto de músculos. Su cabeza calva brillaba bajo la luz fluorescente y vi el miedo en sus ojos oscurecidos. Emitió un sonido ahogado. —Tú...
Mis labios temblaron. Yo. Su peor pesadilla.
Ignorando al hombre acobardado, pa