El rostro de Alessio reflejaba furia sin filtros mientras atacaba el rostro de Abram una y otra vez. La hoja estaba afilada y atravesaba la piel con facilidad, clavándose en la carne ensangrentada. Era un desastre. Era asqueroso. Era jodidamente emocionante de ver.
Alessio estaba perdido en su locura. Abram apenas estaba vivo ahora. Su respiración era lenta, entrecortada, y su pecho apenas se movía. La lucha había abandonado su cuerpo y cayó inerte contra el sofá ensangrentado.
Alessio dio un p