Narra Mia
—¿Qué hiciste?—hablo con la voz ronca por la tos sin poder disimular mi vergüenza.
Hace una mueca.
—Cómo te dije es parte tuya me cae muy bien, así que—suspira –como tú y ella son la misma persona, por tal motivo no me pude negar a satisfacer los deseos carnales de la líder de los lobos tuve que dejar que me usar como su juguete sexual.
Parpadeo varias veces comprendiendo lo que acaba de decir, la rabia hace que reaccione.
—Eres un desgraciado, oportunista, ¡me follaste sin yo s