C147-¡HUYERON JUNTOS!
En el palacio de los Al-Rashid, Hazem entró a la oficina de Zayd como un toro herido y Zayd se puso de pie al verlo.
El rostro de Hazem estaba rojo.
—Hazem, ¿qué...?
Su primo no se anduvo con rodeos, caminó por la oficina como un animal enjaulado y se detuvo plantando las manos en el escritorio.
Zayd frunció el ceño sin entender.
—¿Qué pasa?
—Tu esposa, Mariam... nos ha visto la cara de idiotas a todos, Zayd. —Hazem siseó con veneno—. A ti. A mí. A toda la familia.
Zayd rod