Cloe ya más tranquila, llevó sus bolsas al auto de lujo, sintió un poco de hambre, así que fue al primer piso, en donde estaban los restaurantes y se dispuso a pedir algún platillo que se le antojara, al mirar con el rabillo del ojo, en una esquina estaban Sofía y Gustavo, besándose apasionadamente, era todo un espectáculo lo que estaban dando.
Le pidió al mesero que le empacara el almuerzo y que llevaría uno más, era una sopa de mariscos exquisita, el mesero rápidamente le dio su orden y ella