—Bella... —intentó intervenir Lucas—, yo... yo ronco mucho. Y Gabriel patea cuando sueña con incendios. Esto va a ser un desastre logístico.
—Mejor un desastre logístico que un desastre moral —respondió ella, dándose la vuelta para recoger a Dominic, que empezaba a despertarse en su moisés—. Gabriel, tus cosas estarán en la puerta de la habitación de Lucas en diez minutos. No me busques para cenar. Dominic y yo comeremos solos.
Subió las escaleras con una dignidad que me hizo sentir pequeño, de