Capítulo 19 — Un ángel y un demonio.
Anastasia.
—Cariño… ¿Estás bien? Has estado muy callada… —levanté la mirada para ver los seis pares de ojos, que me observaban de forma fija.
Papá, mamá e Irina. Entonces afirmé.
—Es el trabajo… tengo mucho, gracias a Dios, pero… las distancias me están costando un poco…
Papá arrugó el ceño, y mamá se apresuró a preguntar:
—Tal vez puedas comprarte un auto… uno económico…
—No… es inseguro para la niña… —papá refutó, y mi mente solo me acusaba.
—El jefe… cree que soy una pieza muy importa