CAPÍTULO 61 — Confesiones que paralizan.
Anastasia.
El aire fresco golpeó mi rostro enseguida, los hombres afuera esperando a su jefe se pusieron alertas, y me frené cuando Luka abrió la puerta de la camioneta donde suponía iba a ir Alexey.
—Yo te dije qué… —intenté retroceder.
—Sé lo que dijiste… —él cortó inmediatamente y se puso delante de mí sin soltar mi mano—. Vamos a conversar un rato… tengo un mes sin ti.
Pasé un trago duro y asentí. Sabía que él era inteligente de más y sobre todo astuto, así que me subí a la camioneta, mient