CAPÍTULO 10 — Era para ella.
Anastasia.
Sacudí mi cabeza, no podía esconderme, así que me puse delante del jefe, pero cuando lo miré, él ya tenía su mirada puesta en mí.
Como si me estuviera esperando, como si…
—Señor, buenas noches… —tuve que saludar.
La mujer que tenía a su lado, sonrió y luego bajó la mirada para hacer un escrutinio en mí como si no pudiera creerlo.
No podía negar que me sentí muy incómoda y sobre todo, fuera de lugar ante su mirada mezquina.
—Parece que te has equivocado de fiesta…
Abrí mi boca r