LA ADHALIA NEGRA
También pensaba en Natalia y nunca quise hablar con ella, ella tenía metas al igual que yo aunque fueran muy distintas pero yo no podría interponerme a eso. Ese día mi celular sonó, era un número desconocido pero no dude en contestar pensando que podría ser Alejandro.
—Sí, diga.
—Amelia –, la escuché pronunciar mi nombre. Dejé la taza de café que estaba tomando y centré toda mi atención en ella.
—Dios, Natalia, ¿cómo estás?
—Por favor, Amelia, no preguntes cosas que no te in