LA ADHALIA NEGRA
Terminó de bañarse y colocó la ropa de trabajo. No podía dejar de pensar en la noche anterior, simplemente no podía dejar de pensar en cómo amaneció.
La sábana blanca cubriendo su hermoso cuerpo, la sábana siendo testigo de lo que ni ella era capaz de aceptar. Alejandro no amaneció a su lado pero, ¿qué más daba? Acababa de estar con ella.
Estúpida, estúpida, Natalia.
No tenía cabeza para volver al trabajo estando al lado del hombre que le hacía hervir la sangre y la hacía salir