Mundo ficciónIniciar sesiónLa Tríada china no negocia, no perdona, y definitivamente no se retira: lección que Diego Cortés estaba a punto de aprender con balas.
El primer indicio de que el infierno había llegado al desierto de Gobi fue el rugido de motores diesel cortando el silencio de las tres de la madrugada. Diego despertó con el instinto que solo años de sobrevivir a traiciones habían afilado, alcanzando la Glock 19 bajo su almohada antes de qu







