CAPÍTULO 47. Sentimientos incontrolables
CAPÍTULO 47. Sentimientos incontrolables
Tenía que irse de allí, tenía que correr, tenía que hacer algo o de lo contrario se volvería loca. Atravesó aquel bosquecillo hasta llegar a la mansión, pero en cuanto estuvo a menos de diez metros de su hija supo que no podía cargarla con toda aquella angustia que ella tenía, así que procuró controlarse mientras Kenneth y Karina se despedían de las dos.
El resto de la tarde fue una completa agonía, los recuerdos iban y venían en su cabeza, pero la culpa