CAPÍTULO 152. Una silueta contra la penumbra
CAPÍTULO 152. Una silueta contra la penumbra
La madrugada tenía su encanto. Esa hora cercana al amanecer era especial porque todo el mundo caía rendido ante ella. Quizás fuera algo natural, o quizás simplemente fuera obra del cansancio y la adrenalina que se había liberado durante todo el día. Lo cierto era que, para el momento en que los pies de Serena tocaron la alfombra, no se escuchaba ni el aleteo de un mosquito despistado en aquella mansión.
Alcanzó una bata que le habían dejado a mano y