Lo siguiente en mi lista era liberar a todas aquellas personas que habían sido encarceladas injustamente.
Acompañada de mis guardias fui personalmente a disculparme. Estaba nerviosa porque esas personas pensaban que yo les había hecho esto, el líder del partido republicano me veía con tanto desprecio que me sentí intimidada.
—¿Viniste a ejecutarnos?—pronunció tajante.
—No.—negué tratando de hacer contacto visual con cada uno—. Vengo en nombre de la casa real para pedirles una sincera disculpa..