Sofía recogió todas sus cosas y estaba dispuesta a irse de mi lado , pero yo no lo iba a permitir . Habían pasado dos días , y aunque tenía que a haber estado ya en mi trabajo eso me valía poco .
Había tratado de explicarle a Sofía todo lo que había pasado , pero ella no me había dado la oportunidad . Así que mi madre intervino y pudo convencerla de que me dejara explicarle .
Así que entrando en la habitación como perrito regañado con el rabo entre las patas , me senté junto a ella en la cama