Viatan no podía dejar de pensar en las palabras de Asher, nunca nadie lo había confrontado de la forma que ese humano lo había hecho ¿y para qué? Para nada, porque para Vitan el sacrificio de ese humano era inútil.
— Humano, ve como has acabado. — dijo con diversión, mientras veía el cuerpo de Asher tendido en el claro, frente a la cabaña de Ikigaí, a sabiendas que el alma de Asher le pertenecía y que esta vería por sus ojos, lo que él quisiera mostrarle. — ¿De que sirvió tu sacrificio? Si tu h