10 Una quimera.
Aysel sabía que la felicidad de saber que un nuevo integrante estaba en camino terminaría de un momento a otro, como un eclipse llega a su final, dejando al descubierto la brillante luz del sol, o la pálida cara de la luna.
— Puedo engañar sus mentes, al menos por un tiempo. — informo Yunen, tomando el cuerpo de Aysel y el peli azul sonrió.
— Yo me encargare de ellos. — los tres condenados se pusieron en guardia, la voz del mitad hada mitad elfo no presagiaba nada bueno.
— Si de mi dependi