Mundo ficciónIniciar sesiónNadia tomó la mano de un lacayo y con su ayuda subió al carruaje detrás de Saravi.
Ambas tomaron asientos mientras la pelirroja divisó que una caravana de guardias las escoltó, porque en esta ocasión, irían solas al centro de Angkor.
Aún no sabía exactamente a qué iba a acompañar a la reina, pero un poco de aire y soledad le harían bien para pensar en todo lo que tenía sus nervios al punto







