—¿Cuándo vas a traer a la hija de tu exesposa?
—Creo que deberíamos planearlo bien. Gloria emocionó mucho cuando se enteró. ¿Qué te parece si esperamos un poco más?
Emilia se apoyó débilmente en Benjamín, paralizada.
—¿Estás llorando? ¿Por qué no me lo dijiste?
Esta se puso a hacer pucheros: —Estos días has estado trabajando duro, y no quería molestarte con cosas tan insignificantes.
—Además, ya dijiste que la traerías. No te preocupes, ¡la trataré tan bien como a mi hija!
Pero vi a Gloria