Sofía sintió un cosquilleo de emoción ante el misterio en la voz de Lukas. A pesar de sus miedos anteriores, no pudo evitar sentirse intrigada y emocionada por lo que él pudiera tener planeado.
Salieron de la mansión y Lukas la guio hacia el auto. Abrió la puerta del pasajero para ella con un gesto galante que la hizo sonreír.
—Gracias —dijo suavemente mientras se acomodaba en el puesto del copiloto.
Lukas rodeó el auto y se sentó en el asiento del conductor. Antes de arrancar, se volvió hacia