Capítulo 32. Amargas acusaciones.
Lukas se quedó atónito ante la reacción de Sofía. Esperaba indignación, negación, incluso lágrimas. Pero no esto. No esta risa amarga que parecía burlarse de su revelación.
—¿De qué te ríes? —preguntó, confundido y frustrado—. ¿Acaso no me crees?
Sofía dejó de reír abruptamente, sus ojos brillando con una mezcla de ira y decepción en la penumbra.
—¿Crees que creeré eso de mi madre? Ya sé que siempre las has odiado, por más que intentó acercarse a ti, nunca se lo permitiste, cuando ella trataba