Mundo de ficçãoIniciar sessãoAlma
Salí de allí, no debía, no podía seguir frente al algo, me molestaba, me altera la manera en que maneja toda la manera en que él cree que puede hacerlo todo. Camino hacia la casa, ella está en la puerta del fondo esperado por nosotros y acaricia un gato blanco. —Mía ¿y ese gatito?— Pregunto.
—No lo sé mami, pareció aquí de la nada, es







