47. Una razón de existir
Curiosamente Dayana sintió que la preocupación la inundaba por dentro, una sentimiento de impotencia de apoderó de ella, dio prácticamente un brinco de su silla.
— ¿¡Alexander?! ¡Esta internado desde ayer! ¿¡Que le paso!?
Luis jamás había visto a Dayana perder la compostura de esa manera por alguien que no fuera familiar de ella, podía ver claramente la preocupación en su mirada, se quedo totalmente sorprendido, tardo un poco en responder a Dayana, para ella cada segundo que espero por su res