119. Intenciones hostiles
Al día siguiente Edgar estaba sumido en un sueño profundo cuando de repente el sonido de un claxon lo hizo brincar de repente, ya había amanecido por completo, no tenía idea de a que hora se había quedado dormido esperando a que Dayana volviera a su departamento que para su mala suerte ni sus luces de ella.
Edgar se estiró con dificultad, le dolía un poco la espalda y el cuello, el auto no era un lugar cómodo para dormir, cuando miró la hora en su celular se apresuró a encender el auto e irse