109. Verdades que matan
Dayana no podía creer lo que sus oídos acababan de escuchar, tenía que ser una broma de muy mal gusto, pero Leonel estaba completamente serio.
— Que voy a ser padre
Leonel se acercó a la mesita de la sala y dejó en ella la hoja blanca que llevaba en las manos, Dayana se apresuró para llegar a ella, ente la desesperación el corto camino le pareció largo, cuando tomó la hoja en sus manos empezó a leerla, sin duda en el papel estaba impreso el nombre completo de Amanda además de decir que tenía 2